BERROTARÁN : Franco dejó su trabajo compró un R9 y decidió vivir viajando.

Franco, al igual que muchos jóvenes, se planteaba si la vida solo se trataba de trabajar y acumular cosas.
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Últimamente en You Tube los canales de mayor número de vistas son aquellos donde personas que dejaron todo para vivir viajando cuentan su vida; ello habla a las claras que todos soñamos con dejar todo y empezar a viajar, pero la realidad dice que pocos son los que se animan.

Franco Etcheverry se animó; tiene 28 años y es de Berrotarán y hoy es viajero. En marzo de 2021, vendió sus pertenencias  , rescindido el contrato del departamento que alquilaba en Río Cuarto y renunciado a su trabajo, emprendió el viaje que había soñado.

Salió primero hacia Alta Gracia, Villa Los Aromos, Capilla del Monte, San Marcos Sierras, Champaquí y continuó por la provincia de San Luis; desde allí tuvo que retornar a Berrotarán por el fallecimiento de su abuela pero después de unos días en familia el viaje continuará.

El próximo destino, que empezará dentro de unos días, será Mendoza. La decisión de dejar todo no fue de un día para el otro. Franco, al igual que muchos jóvenes, se planteaba si la vida solo se trataba de trabajar y acumular cosas.

Él tenía un buen trabajo en una distribuidora de alimentos y bebidas, otro en una empresa de venta de cables de internet y un emprendimiento de pastas congeladas con unos amigos. Además, alquilaba un departamento en Río Cuarto hasta que un día se animó  renunció a su trabajo, vendió todos sus muebles y, con esa plata, compró lo necesario: una carpa, una bolsa de dormir y el preciado Renault 9.

Encontró el aviso de este Renault 9, año '89, primera mano y decidió ir a verlo. Cuando llegó, se encontró con una pareja de abuelos de 85 años y un auto que estaba perfectamente cuidado. Franco les pagó exactamente lo que los abuelos pedían porque le pareció un precio justo. Los abuelos nunca tuvieron hijos ni nietos, por lo que hasta los asientos también estaban como nuevos.

Franco salió de su casa con una carpa, una bolsa de dormir y unos 8 mil pesos que logró ahorrar. En el camino, fue consiguiendo amigos o conocidos que lo dejaron pasar al patio de sus casas a armar su carpa.

Sin embargo, también le tocó hacerse amigo de desconocidos para conseguir un lugar o simplemente consultar a dónde podía estacionar el auto para pasar la noche. En Alta Gracia -su primera parada- conoció a otro viajero que lo dejó quedarse en el patio de su casa. Era un apicultor que también producía aceite de oliva y que le contó algunas de sus experiencias por Perú.

Para comer, vendió algunas pulseras y agendas artesanales que le donó un amigo para solventar algunos gastos. Cuando llegó a San Luis, le tocó dormir arriba del auto hasta que encontró un hostel en el que le dieron alojamiento y comida a cambio de algunas horas de trabajo.

En San Luis aprovechó que tenía una cocina para hacer panes caseros y tortas fritas; y venderlas a los vecinos de la zona. Junto algunos pesos y logró vencer el miedo de no poder continuar viaje por falta de dinero.

Tiene un objetivo a cumplir dentro de este sueño: conocer el Sur argentino, principalmente, El Chaltén.

Relato original de una nota de Carola Cinto para la página web Descubri.cadena 3.com

Redacción Región Del Maní

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