VILLA MARÍA: Caían piedras sobre una casa… ¿Actividad paranormal o truco?

Otro dato perturbador de los incidentes es que por momentos llegaba a haber más de 50 autos estacionados en la zona
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Imagen meramente ilustrativa, no corresponde a la noticia

Pasaron más de 30 años y la gente no olvida lo acontecido en el Barrio “Belgrano” de la Ciudad de Villa María; en aquellos años no había Facebook, Instagram ni Tik Tok, pero de boca en boca las noticias corrían como agua de arroyo después de una lluvia.

Corría el año 1989, en Argentina estaba culminando su mandato Raúl Alfonsín y asumía Carlos Saúl Menem la Presidencia; pero la noticia más leída por “El Diario” de aquella época era una presunta actividad paranormal que se suscitaba en una vivienda de techo de chapas de zinc en la zona de Barrio “Belgrano”.

Debido a los protocolos de COVID 19 no pudimos viajar a Villa María para entrevistarnos con vecinos del sector pero logramos a través de WhatsApp intercambiar estos mensajes con algunas personas que habitaban dicho barrio en el año 1989.

Para los que no conocen Villa María, este barrio es el más cercano a la cárcel de la Ciudad; hoy es un sector sumamente poblado con muchas calles de asfalto pero en 1989; había en la zona muchos terrenos baldíos y las calles estaban sin asfaltar y sólo unos focos las iluminaban.

En primer lugar por una extraña razón cayeron una noche algunas piedras sobre el techo de una vivienda de una tradicional familia del sector  ubicada en la inmediaciones de la calle  Chiclana entre Chile y Lisandro de La Torre  ; en las inmediaciones de la solitaria casa había todos terrenos baldíos y la sede del centro vecinal donde se reunía mucha gente ; uno de los descampados  estaba lleno de platas de granada que sirvieron para que los niños y jóvenes aprovecharon para la segunda parte de la historia.

Nadie sabe que pasó la primera vez que cayeron piedras sobre la vivienda, algunos creen en un fenómeno paranormal y otros prefieren opinar que fue una broma, pero los que nuestros entrevistados recuerdan bien fueron los sucesos de días posteriores.

Una vez que la Radio LV 28 y el Diario tocaron el tema toda Villa María hablaban de ello; el barrio de día y de noche se empezó a llenar de gente ante el asombro del puñado de habitantes del sector  y los adolescentes y jóvenes del barrio se habrían ocupado de que la historia siguiera asombrando a la población. Cuando un grupo de visitantes se instalaba al frente de la vivienda “embrujada”, los jóvenes se ubicaban en la parte de atrás de la misma y arrojaban piedras, algunas caían en el techo de la casa y otras en la calle donde eran vistas por los curiosos; en cambio cuando los investigadores llegaban a los baldíos, los jóvenes se escabullían entre las plantas de granada y desde allí partían las piedras. Quienes vivieron allí en esos años recuerdan muy divertidos los hechos y las carcajadas brotan al recordar cada evento.

La Policía llegaba con varios móviles en las noches debido a la cantidad de curiosos que pasaban por allí y hasta cerca del patrullero caían los escombros que volaban por los aires.

Muchos vecinos acompañaban en las noches a los dueños de la casa abrumados por el movimiento nocturno del barrio; cuando había tanta gente en las inmediaciones alguno de los que estaba en la casa hasta habría golpeado para que los curiosos creyeran que ya habían escuchado algo extraño y se fueran.

Con el correr de los días llegaron parapsicólogos, curanderos y “brujos”; colocaban cruces en los terrenos baldíos, pero ninguno adivinó que los jóvenes seguían alimentando el misterio; incluso en una madrugada cambiaron de lugar a todas las cruces que había dejado un “manosanta”  la noche anterior lo que provocó el asombro de los curiosos. Uno de nuestros entrevistados recuerda a una persona realizando oraciones y arrojando sal en los terrenos entre las granadas; para evitar inconvenientes la policía acompañaba a los “curanderos” en su andar nocturno por el barrio.

Era en esa época la última manzana del barrio y como todos ingresaban por la misma calle el tráfico de autos en las noches, fundamentalmente fines de semana,  era incesante.

Otro dato perturbador de los incidentes es que por momentos llegaba a haber más de 50 autos estacionados en la zona y si bien la gente quedaba unos minutos y se iba llegaban otros vehículos al lugar, y el dato más curioso era un vecino del barrio que vio la oportunidad y salió a venderle choripanes a los visitantes, al parecer el negocio funcionaba ya que muchos llegaban antes de comer su cena y si no caían piedras de inmediato empezaban a tener hambre. Y lo más insólito los niños le regalaban piedras de las que teóricamente caían a los curiosos  y a cambio recibían alguna propina.

En unas tres semanas el mito se fue olvidando y el viejo barrio de la cárcel de Villa María volvió a la normalidad.

Imagen meramente ilustrativa, no corresponde a la noticia

Redacción Región Del Maní

Región del Maní; sitio web de Noticias redactado desde la Ciudad de General Cabrera.
Director, Gerardo Daniel Bessone

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