GENERAL VILLEGAS (Bs As): Un lugar con fantasmas testigo de una época llena de lujos.

Más Noticias 08 de octubre de 2021 Por Redacción Región Del Maní
El mito urbano habla de ruidos extraños, fantasmas y otros mitos; aunque el fantasma más importante es el pasado de lujo que nunca volverá.
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Fotos: Hebert Coello (La Nación y Pueblos, Pueblitos y Parajes de Argentina)

Fuentes de Información: La Nación (Yuyú Guzmán, Facundo Di Genova) Fotos: Hebert Coello (La Nación y Pueblos, Pueblitos y Parajes de Argentina)

General Villegas en la Provincia de Buenos Aires está ubicado lejos de la Capital del País y lejos de la Capital de su Provincia; en la zona donde la provincia de besa con su vecina La Pampa.

Entre todas las construcciones sorprendentes que pueden apreciarse en las estancias argentinas, sin duda, una de las que más curiosidad despierta es el galpón de exhibición de la cabaña Marion. El mito urbano habla de ruidos extraños, fantasmas y otros mitos; aunque el fantasma más importante es el pasado de lujo que nunca volverá.

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En la actualidad el edificio está rodeado de carteles : “ …Prohibido pasar. Propiedad privada. No ingresar….”  Los carteles están por todo el perímetro. Los puso Iñaki, cansado de tener que echar a las personas que llegan en busca del “globo”, como le llaman al imponente tattersall de la estancia La Marion. Semana tras semana, curiosos y rastreros llegan desde lejos para admirar o vandalizar esta construcción única en el mundo, levantada en 1917 en medio de la desolación del Lejano Oeste de Buenos Aires con la finalidad de quitarle el monopolio a la Sociedad Rural porteña.

Iñaki es el hijo de Estela Brea, propietaria de La Marion de General Villegas, fundada por el hacendado inglés John Alexander Brown en 1884; y Yuyú es Yuyú Guzmán, la escritora argentina que en 2004 publicó una nota en el Diario “La Nación”  contando la historia de la casona.

Como sucede cuando se hace periodismo original, el trabajo de Yuyú se viralizó a tal punto que su texto sigue replicándose, al día de hoy, en los portales de noticias bonaerenses. Esto fue hace 17 años y desde entonces Iñaki se encarga de echar a los visitantes en los mejores términos.

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Esta estancia está situada en el partido de General Villegas  cerca de la estación Volta. Un poco antes de llegar al casco se puede divisar el curioso edificio, de una arquitectura extravagante para el lugar, estéticamente hermosa para una mansión campestre en la campiña inglesa, pero no para las pampas que el general Conrado Villegas acababa de conquistar para la civilización.

Pero bueno, ésta es una historia más de la "belle époque" argentina. Marion es una de las tantas estancias que levantó el hacendado de origen inglés Juan Alejandro Brown, alrededor del año 1880. Había comprado unas 60.000 hectáreas de tierras bárbaras, recién fraccionadas tras la conquista del desierto, donde formó esta estancia a la cual llamó Marion.

Cuando Brown falleció, en 1905, sus trece hijos heredaron 10.000 hectáreas cada uno. El casco de Marion, con su fracción respectiva, quedó para Carlos, al que llamaban Charlie, el personaje de esta historia y de esta estancia.

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Charlie también había heredado de su padre la afición por el campo y la pasión del criador, el manejo de los pedigrís y la dirección de la cabaña. Y a eso dedicó toda su vida.

Vivía permanentemente en Marion, donde hizo todas las reformas y construcciones necesarias para tener una buena vida rural.

La cabaña Marion empezó a funcionar alrededor de 1910, con la crianza de vacunos de las razas Hereford y Shortorn. El sueño de Charlie Brown era que su cabaña fuera la mejor de todas, la más famosa, y que él fuera reconocido como un prestigioso cabañero, tanto en nuestro país como en las Islas Británicas.

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Las vías del Ferrocarril del Oeste atravesaban esta estancia, donde, si era necesario, el tren se detenía a subir o bajar pasajeros frente a una portada muy importante, donde figuraba en letras grandes el nombre del establecimiento. El objetivo principal de Charlie era que el pasajero reconociera que estaba pasando por la más afamada cabaña del país. Como hacía todo a lo grande, mandó a construir excelentes instalaciones para la cabaña, pero lo más importante, sin duda, fue el pabellón para la exhibición de sus productos. Si bien concurría a la exposición anual de la Sociedad Rural, en Palermo, en la que ganaba muchos premios, su ubicación junto al ferrocarril de lujo de la época le garantizaba la afluencia de visitas y clientes.

El mítico edificio era el  pabellón para mostrar sus valiosos vacunos fue construido en 1921, bajo la dirección del arquitecto W. B. Campbell. Dicen que cuando éste diseñó lo que quería hacer su cliente, le advirtió a la señora Brown que se trataba de un verdadero disparate, pero ella lo tranquilizó diciéndole: "Hágalo, porque si a Charlie se le puso esa idea, lo hará igual con otro arquitecto".

Construido con los mejores materiales posibles, el excéntrico galpón tiene veintidós metros de diámetro por veinte de alto. El estilo sugiere un escocés moderno, algo castillesco, con muchos elementos Tudor. De planta cuadrangular por fuera, por dentro presenta un espacio circular vacío, que recuerda los teatros populares de la época de Shakespeare: un gran círculo encerrado entre paredes muy elevadas, columnas y plantas en un corredor perimetral interno y un segundo nivel con palcos altos.

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Una colosal cúpula de vidrio cubre y realza la enormidad arquitectónica. A ésta, de la que pendía una araña como para iluminar un gran salón de baile, sólo le queda el hermoso trabajo de herrería y el adorno de un palo borracho que nació entre los vidrios rotos.

El pabellón se prolongaba con dos construcciones laterales bajas, alargadas, ya demolidas, donde se alineaban veinticinco boxes de cada lado. De allí, los toros eran llevados directamente al pabellón de exhibición. Esta cabaña era muy visitada por criadores de origen británico, tanto los que tenían sus cabañas en el país como los que venían de Europa.

Se los recibía a lo grande, por un cabañero que se había ganado una gran reputación por sus productos, su estancia y su personalidad.

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Teniendo en cuenta que su interés principal era ser bien considerado en Inglaterra, el día más brillante de su vida debe de haber sido aquel de 1931, en el que llegaron a Marion los príncipes Eduardo de Windsor, heredero de la corona, y su hermano Jorge, el duque de Kent, con una comitiva integrada por reconocidos criadores británicos.

Los aires de grandeza no duraron mucho y pronto la desventura comenzó a golpear las puertas del megalómano estanciero. La gran crisis del treinta y algunos traspies personales afectaron profundamente la economía y el ánimo de Charlie.

La cabaña con la hacienda se liquidó en 1935 y, sobrepasado por la situación, el cabañero puso fin a su propia vida en 1940. Su hijo Dudley heredó el establecimiento Marion ya herido de muerte y se fundió definitivamente. Vendió la propiedad al boxeador Luis Angel Firpo, del que se dice que fue un buen estanciero. En la actualidad, Marion pertenece a una familia de apellido Brea.

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Redacción Región Del Maní

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Director, Gerardo Daniel Bessone

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